Programa de Antropología Forense


 Objetivos del curso de antropología forense


Uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los servicios periciales en México y en el mundo es la identificación de cadáveres y restos óseos, siendo numerosas las causas que hacen que un individuo pierda su identidad, la muerte súbita, el homicidio, el suicidio, el secuestro, los actos terroristas, los desastres en masa aérea o terrestre, terremotos, etcétera.

 

Esto puede complicarse, si el cadáver presenta lesiones en la región facial se encuentra en avanzado estado de putrefacción, proceso de reducción esquelética carbonizado, calcinado, segmentos corporales o restos óseos.

 

Dentro de los servicios medico forense debe existir un grupo de especialistas que den respuesta inmediata a esta problemática, determinando la especie, el sexo la edad, la talla, establecer el cronotanatodiagnóstico y demás características que individualicen el cadáver o restos óseos para su promoción, confronta e identificación.

 

Este problema puede ser superado si desde el momento mismo del levantamiento del cadáver o de los restos óseos, se inicia un registro de indicios relacionados o derivados con respaldo fotográfico en color, complementado con los hallazgos de necropsia como agenesias, malformaciones, ausencias de órganos o piezas dentarias, cicatrices, quirúrgicas o accidentales, tatuajes, fracturas antiguas, tratadas, mal tratadas o sin tratar, prótesis de todo tipo.

 

Este estudio debe ser realizado por especialistas en sistemas de identificación humana en forma interdisciplinaria y conjunta, esta información facilitara la identificación, de cadáveres o de restos óseos en cualquier momento de la investigación, incluso aun cuando los cadáveres no se identifiquen prontamente y sean depositados en la fosa común.

 

Objetivos del curso

 

El objetivo del curso es adentrar al alumno al campo de la identificación humana (antropología forense) y su aplicación directa en la investigación de cadáveres y restos óseos de identidad desconocida, el alumno, comprenderá la importancia de individualizar, promocionar e identificar el cadáver o los restos óseos en la investigación de hechos presuntamente delictuosos.

 

El alumno tendrá las bases teóricas y practicas para descripción y clasificación de características somatológicas en un cadáver reciente para su identificación.

 

El alumno tendrá las bases teóricas y practicas para diferenciar especie, sexo, número de individuos, lateralización, edad, talla, establecer el cronotanatodiagnóstico y demás características en restos óseos para su identificación.

 

El alumno aprenderá e identificara los puntos craneométricos de referencia (cráneotrigonometría) para la localización, medición y clasificación en la determinación del sexo, la edad en el cráneo y esqueleto post-craneal.

 

El alumno aprenderá las técnicas para el levantamiento de restos óseos calcinados para su análisis posterior.

 

El alumno aprenderá a diferenciar los factores extrínsecos e intrínsicos que influyen en la degradación de un cadáver.

 

El alumno aprenderá a diferenciar los estadios de putrefacción y reducción esquelética para establecer el cronotanatodiagnóstico.

 

El alumno aprenderá a establecer la estatura en huesos largos completos, incompletos, fragmentados, carbonizados incluso calcinados.

 

El alumno tendrá las bases teóricas y practicas para aplicar las técnicas de sobreposición radiológica o de cara-cráneo asi como  en la reconstrucción escultórica facial, en los procesos de identificación.

 

El alumno tendrá las bases teóricas y practicas para la programación y logística en casos de exhumación de un cadáver o restos óseos.

 

El alumno tendrá las bases metodológicas para emitir un dictamen o un informe.

 

Conclusión.

 

Al terminar el curso el alumno tendrá las herramientas técnicas y metodológicas que le permitan adentrarse en la practica activa de la identificación humana y valorar el papel que juega en el auxilio del ministerio publico federal o del fuero común en la investigación para establecer la identidad de cadáveres y restos óseos, sobre todo tendrá conciencia que esto es solo el inicio, que la actualización genera conocimiento, el conocimiento investigación y la investigación avance “para llegar al día en que ningún cadáver o restos óseos sean depositados en la fosa común, por no ser identificados, ese es el objetivo ese es el compromiso.

 

 

Historia de antropologia forense


Los primeros precedentes sobre la aplicación de la ciencia y la técnica a problemas de índole legal provienen del siglo XVIII AC., en mesopotamia regia del código de Hammurabi (Corbella Corbella. 1991: 8)

 

El testimonio mas formal al respecto es el libro hsi yuan lu, texto chino publicado en 1248. otro documento que se considera antecedente histórico es el código carolino (constitutio criminalis carolina) promulgado por el emperador Carlos V (I de España) en 1532, el cual establece que antes de la inhumación de un cadáver producto de un acto de violencia, deberán examinarlo los cirujanos para que posteriormente emitan un informe sobre la causa de muerte pero no alude a la práctica de autopsias como parte de la investigación médica, ya que sólo permitía el “ensanchar” las heridas para corroborar su profundidad o trayectoria (Moreno González, 1987: 26-27: Vargas Alvarado, 1983: 474-475, Thonwald, 1966: 163-178).

 

No obstante, durante la segunda mitad del siglo XVI se inician los trabajos sistemáticos sobre la aplicación de los conocimientos médicos a problemas legales. Entonces sobresalen tres personales que son considerados formalmente como los pioneros de la medicina forense. Ambrosio Pare, Fortunato Fidelis y Pablo Zacchia: en las obras de este último aparecieron muchos de los temas y motivos de investigación que caracterizarían a la medicina forense durante los siglos XIX y XX (Thorwald, 1966: 171-178).

 

Por esta circunstancia histórica, durante un gran periodo que abarcó hasta aproximadamente finales del siglo XIX, fueron médicos los que habitualmente se desenvolvieron en el campo forense, se consideró a la medicina forense como una ciencia globalizadora auxiliar del derecho (Thorvald, 1966: 163-381) de ella, en el último cuarto del siglo pasado se conformaron o derivaron dos nuevas disciplinas científicas la criminología y la criminalística, las cuales han sido consideradas sus dos “grandes hijas” y serán abordadas mas adelante.

 

La incursión de otros profesionales no médicos en el campo forense las consecuencias de la evolución de la ciencia en general durante el siglo XIX y fundamentalmente, para el tema aquí abordado, debido a la consideración de la biología y a las disciplinas que se derivaron de ella (Coleman, 1983, Thowakl 1966: 163-381).

 

Esta evolución originó una tupida red disciplinas científicas y tecnológicas que hoy se conocen como ciencias forenses. Los órganos encargados de la procuración y administración de justicia recurren a ellas para esclarecer un lecho, ya sea que se trate de problemas criminales, civiles o sociales. Por tanto, las ciencias forenses se definen en la actualidad como el conocimiento teórico y su correspondiente práctico, producto de distintas disciplinas científicas y tecnológicas enfocadas al derecho (Matte 1970).

 

En esta amplia gama de disciplinas, de acuerdo con sus características y objetivos, se pueden diferenciar tres grandes grupos de ciencias interdependientes, tomando en cuenta la definición señalada en el párrafo anterior para las ciencias forenses (diagrama 1).

 

  • En este grupo están las relacionadas con las ciencias médicas entre ellas la psiquiatría, la patología y la odontología forenses. en este grupo también se incluye a la medicina forenses judicial o legal (sinónimos empleados en lengua castellana) disciplina que como ya  hemos señalado, es la mayor tradición histórica y que en la actualidad esta considerada dentro de la medicina publica, política o civil. esta se puede definir como el conjunto de conocimientos biomédicos necesarios para la resolución de los problemas que el derecho plantea, tanto en la aplicación de las leyes como en su perfeccionamiento y evolución (Gisbert, 1991: 3).
  • Forman este grupo las ciencias forenses vinculadas con la criminalística atendida esta como:

 

La disciplina que aplica fundamentalmente los conocimientos, métodos y técnicas de investigación de las ciencias naturales en el examen del material sensible significativo relacionado con su presunto hecho delictuoso, con el fin de determinar, en auxilio de los órganos encargados de administrar justicia, su existencia o bien reconstruirlo o bien señalar y precisar la intervención de uno o varios sujetos en el mismo (moreno 1982: 22).

 

Para lograr sus objetivos, la criminalística conjuga principalmente conocimientos de estadística, física, química y biología con aplicación forense cada vez es mayor el número de disciplinas científicas que se anexan a esta área tanto para la detección de indicios en el lugar de los hechos como para su posterior investigación de laboratorio.

 

  • El tercer grupo es el que esta enfocado al fenómeno criminológico. en la actualidad se considera que la propuesta de la criminología es observar el crimen y a la criminalidad bajo un nuevo punto de vista tomando en consideración la evolución sociocultural y económica de grupos y pueblos, así como el diseño de procedimientos sociales de represión y prevención (Picca, 1987: Orellana, 1988) la criminología conjuga conocimientos aportados por la psicología, la antropología cultural la sociología y el derecho.

 

Conviene recordar que la criminología surgió en el siglo pasado y se le denomino antropología criminológica, mal denominado “antropología criminal” por diversos autores dentro de sus percusores sobresalen Paul Topinard en Francia y Cesare Lombroso en Italia las tesis de este ultimo son las mas difundidas y criticadas, ya que fundamentan en un determinismo biológico el comportamiento criminal. Esta corriente ha sufrido trasformaciones (Comas 1966: 340-346: Lewontin et al, 1987) lustra nuestros días y ha ocasionado amplias discusiones en el seno de la antropología física.

 

Dentro de este amplio espectro de ciencias, y en estrecho correlación con los grupos I y II, hoy se encuentra incluida la antropología física forense esta es una rama de la antropología física relacionado con la identificación de restos humanos esqueletizados o que aun conserven tejidos blandos, al igual que la diferenciación taxonómica de elementos no humanos (Stewart, 1979 IX).

 

El proceso de identificación de los elementos humanos hasta, en primera instancia de proporcionar opiniones con respecto a las denominadas “cuatro grandes” características estatura, edad al tiempo de la muerte, sexo y afinidad racial, además de otras características morfológicas de implicación individual que puedan aportar elementos a la identificación por ejemplo amputaciones, fracturas, anquilosis, patologías óseas, etcétera (Krogman e Iscan, 1986. 8).

 

Actualmente en el cuerpo de la antropología forense, además de la obtención de una biografía biológica previa a la muerte a través del análisis de los restos, se incluye el estudio de su medio ambiente de deposito, la causa y la forma de muerte de la victima, al igual que la determinación de las características físicas que permitan su identificación (Krogman e Iscan 1986: 4: Mann y Ubelaker, 1990. 20)

 

Es preciso mencionar que la identificación forense depende, primordialmente, de las partes blandas las características morfofaciales dactilares palmares y plantares son las mas utilizadas, así como los tatuajes y cicatrices (Villanueva y Castilla, 1991: 1 001-1 020), o bien las particularidades odontológicas (Castillo 1991: 1 021-1 030).

 

Considerando lo anterior la colaboración de la antropología física forense en la identificación es indispensable. No puede utilizarse en aquellos casos que por causas naturales (descomposición cadavérica o acción de necrófagos) intencionales o criminales (desmembramiento, desfiguración con medios físicos o químicos) o accidentales (desastres masivos, accidentes de tránsito incendios etcétera) se produce destrucción total o parcial de los cadáveres, por lo que las características arriba señaladas se han perdido o modificado sustancialmente (Krogman e Iscan, 1986 7-8).

 

La antropología física forense se inicio con los trabajos de anatomistas europeos durante el último cuarto del siglo XIX. Uno de los pioneros fue Etienne Rollet, quien elaboró fórmulas para calcular la estatura a partir de la longitud de los huesos largos y los publicó en 1889. La investigación respectiva que comenzó por iniciativa del doctor Alexander Lacassagne de la universidad de Lyda, Francia, una de las cunas de la medicina forense en esa época (Ihorwald 1966: 171 193).

 

El interés por la antropología física pasa a Estados Unidos de América y la practican, al igual que en Europa anatomistas entonces se inicia la formación de colecciones óseas y la investigación básica de distintos aspectos de la biología esquelética.

 

Sobre la evolución histórica de la antropología física forense referida principalmente a estados unidos de América diversos autores han escrito al respecto, sobresalen los trabajos de Stewart (1979), Snow (1982), Thompson (1982) e Iscan (1988), en los cuales se diferencian tres periodos principales el de los pioneros (antes de 1939). básicamente fueron los anatomistas quienes contribuyeron al desarrollo de la antropología física forense su labor ayudo a conformar las colecciones óseas Terry y Hammann Todd, actualmente depositadas en el instituto Smithsoniano y en el museo de historia natural de Cleveland, respectivamente, las cuales han sido y son una fuente muy importante para el estudio de indicadores y el desarrollo de métodos para valorar la edad al momento del deceso el calculo indirecto de la estatura, la asignación de sexo y el establecimiento de afinidad racial.

 

Periodo moderno (1939-1972), este lo marca la publicación de la guía para la identificación de material óseo humano elaborado por el doctor Wilton Marion Krogman, en el boletín de la agencia federal de investigaciones (FBI) y que es el primer trabajo hecho por un antropólogo físico con objetivos médico legales (Iscan, 1988) el doctor Krogman también fue autor del primer libro especializado sobre el tema The Human Skeleton an Forense Medicine (Krogman 1962) que se convirtió en obra de consulta internacional y tiene una nueva edición revisada y aumentada (Krogman e Iscan 1986).

 

Durante este periodo, es importante señalar la activa participación de antropólogos físicos estadounidenses en la identificación de soldados muertos durante la segunda guerra mundial y los conflictos de Corea y Vietnam en este rubro sobresale la labor de Ellis R. Kerley T.D. Stewart, Charles C. Warren y Charles C. Snow (Thompson, 1982) así como el trabajo del doctor J. Lawrence Angel en el instituto Smithsoniano, como consultor de agencias, tanto a nivel federal como estatal, sobre tópicos de antropología física forense ( Ubelaker 1989, Ubelaker: 1990).

 

Periodo actual o contemporáneo (a partir de 1972) el inicio de este periodo lo marca la creación de la sección de antropología física en la academia estadounidense de ciencias forenses (Kerley, 1978, Iscan 1988, Thompson, 1982), asi como la conformación en 1977, del consejo estadounidense de antropología forense cuyas funciones principales son la regulación de la practica de la antropología forense a través de una certificación el establecimiento de requisitos y exámenes (Kerley 164 165; Snow, 1982, 110-111).

 

Esto ha redundado en un alto nivel de capacidad y calidad de los especialistas. Por otro lado, las reuniones anuales de la academia estadounidense de ciencias forenses se han convertido, poco a poco, en un foro internacional para el intercambio de experiencias y de comunicación de nuevas alternativas y tópicos de investigación, dentro de un contexto interdisciplinario con las demás ciencias forenses.

 

En nuestros días, no se debe considerar al antropólogo físico forense solo como un experto altamente calificado en morfología humana y comparada, sino en un contexto interdisciplinario mas amplio, como se muestra en el diagrama modificado de Warren (1978, diagrama 2) Krogman e Iscan (1986).

 

Las investigaciones actuales en osteología forense han aportado una extensa gama de nuevos métodos que permiten afrontar cada vez con una mayor confiabilidad, los problemas que se le plantean a esta especialidad. Estos avances también son útiles en el estudio antropofísico de poblaciones pretéritas.

 

Algunos ejemplos son la compilación de trabajos sobre cambios por edad, editada por M.Y. Iscan (1989) el análisis de restos óseos fetales (Fazekas y Kosa, 1978) o bien obras enfocadas hacia distintos tópicos de interés en la antropología física forense (Iscan y Kennedy (eds) 1989; Reichs. 1986; Rath Bun y Buikstra (eds) 1984).

 

Otro campo en donde se han tenido cambios vertiginosos es en el de las metodologías para valorar las transformaciones cadavéricas y los distintos agentes que en ello participan (Mann, Bass y Meadows. 1990; Krogman e Iscan, 1986), y en el de las metodologías de investigación en la escena del crimen en conjunción con la criminalística de campo (Rathbun y Buikstra (eds) 1984; Morse D.J. Duncan y J. Stoutamire (eds). 1983).

 

Con respecto a la problemática de la individualización, se han producido estudios que establecen diferencias por grupos raciales en los espesores de las partes blandas de la porción facial (Rhine y Moore 1982; Rhine y Campbell. 1980): la reconstrucción facial asistida por computadora (Ubelaker y O’donnell, 1992), o bien la superposición de imágenes utilizando videos (Bastiaan, Dalitz y Woodward, 1986) o asistida por computadora (Ubelaker y O’donnell, 1992).

 

Por ultimo, una nueva herramienta en la identificación de restos humanos, a partir de 1985, es la “huella gènica” (dna fingerprint), sistema por el cual a través de pequeñas cantidades de material genético se puede llegar a la individualización, existen diversas metodologías de análisis (Haglund, Reay y Tepper, 1990; Robertson, Ross y Burgoyne (eds), 1990).

 

Como corolario al presente escrito, se elaboran las siguientes consideraciones:

  • La investigación en el campo de las ciencias forenses ha estado íntimamente ligada a los órganos encargados de la administración y procuración de justicia. por ello tanto en Europa como en estados unidos de América, desde finales del siglo pasado se fundaron centros de investigación en las universidades, con la participación y el apoyo de las instituciones encargadas de la justicia, o bien dependientes totalmente de estas, práctica que continua hasta nuestros días.
  • Esta modalidad también se ha presentado en la antropología física forense el indicador mas palpable es el gran despegue que ha tenido esta disciplina, a partir de 1972, en los estados unidos de América en donde se han creado grupos y centros de investigación tanto interinstitucional como interdisciplinarios en los que se abordan distintos tópicos.
  • La práctica e investigación en el campo de la antropología física forense toma imprescindible la formación de profesionales con una visión interdisciplinaria en ciencias forenses.

 

Arturo Romano Pacheco.

 

Oficialmente se practica en México la antropología física forense, desde hace poco may de 24 años. Con anterioridad, solo se sabe de un caso en el que participaron 2 médicos uno de ellos antropólogo físico y el otro anatomista; me refiero al Dr. Luis Vargas Guadarrama el primero y, al médico legista Dr. Mario Alva Rodríguez el segundo, cuya investigación fue publicada en la revista “criminalia”, nos 9-10 de septiembre – octubre de 1973, bajo el titulo “métodos de superposición radiológica craneal con fines de investigación identificativa”, pp. 353-358, asì se hace referencia, a la única raíz de orden antropológico físico anterior al mes de enero de 1975, publicación en la que claramente se manifiesta la interdisciplina de métodos y técnicas de diversas especialidades de la investigación científica aplicados en este aspecto.

 

Otro trabajo fue el de José María Luján, bajo el titulo “la antropología física y la medicina forense”, muy general y teórico, sin embargo, jun quedan por mencionar investigaciones que podrían encuadrar como antecedentes de la antropología física forense, estas son en orden cronológico las siguientes:

 

“Estudios de antropología criminal”, siendo sus autores, Francisco Martínez Baca y Manuel Vergara, del año 1892 en la ciudad de puebla (cráneos); en 1914 Francisco Morán publicó su tema “Las arcadas dentales en relación con las tendencias criminales del individuo”.

 

En 1939 el maestro Javier Romero Molia escribe “breves notas acerca de la colección de cráneos de delincuentes del museo nacional”, en revista mexicana de estudios antropológicos 3; 167-176. Anselmo Marino Flores en 1945, produce “la criminología y una técnica de craneología constitucionalista”, en la revista de estudio antropológicos, t.7 (1, 2, 3): 113-149. Diez años después, en 1955, Felipe Montemayor García publica “Ensayo de antropología criminal en el reclusorio de Perote, Ver.”, en anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (1952) t.6: 35-58. Anselmo Marino Flores, 1964 en colaboración con el Dr. Carlos Serrano Sánchez publica su investigación titulada “craneología y criminología” en Anales del INAH, (1963), t.16: 123-146.

 

Para 1982 se tiene la investigación de la profesora Ma. Guadalupe Estrada Reyes bajo el título de “Cárcel de la Ciudad de Querétaro”, en la que, aunque no aparecen sus nombres en la portada como colaboradores, sí intervinieron los antropólogos físicos Sergio López Alonso y Zaid Lagunas Rodríguez.

 

Fuera del orden cronológico anterior están las publicaciones siguientes: una de 1970 titulada “estudios cromosómicos en una prisión mexicana”, aparecida en la revista investigaciones clínicas, 22:251, México, cuyos autores son los médicos C. Zavala, G. Mora y R. Lisker. Otra del año 1971, también publicada en la revista de investigaciones clínicas, 23-301, bajo el titulo de “Aberraciones genosómicas en reclusas; estudio en la cárcel de mujeres en la Ciudad de México”, por los doctores c. Zavala, A. Cobo, C. Núñez y R. Lisker.

 

Se hacen estas menciones con el vehemente deseo de no herir susceptibilidades, ya que, todos estos trabajos caen genéricamente en el amplio campo de la criminología y no en el de la criminalística, ciencia esta en continua expansión.

 

Antes de seguir adelante, debemos recordar como la medicina legal que tiene su origen en el siglo XVI, a su vez es la generadora de las ciencias de la criminología en 1876 y, de la criminalística 21 años después o sea en 1897.

 

A continuación transcribo lo que nos dice el distinguido medico legista doctor Rafael Moreno González en su libro titulado “Introducción a la criminalística”, 1986, p. 290. “…la investigación criminalística, por su complejidad y modalidades, por su incontenible e insospechado desarrollo, no puede ser función exclusiva de cuerpo o institución alguna, su estado actual y sus presentes proyecciones exponen la diversidad de sus ramas y el vigor e importancia que han adquirido en los últimos años…”.

 

“…la evolución de la investigación criminalística y las transformaciones del delito en las sociedades civilizadas, al compás de los avances de la ciencia y tecnología modernas, han dado a la criminalística novísimas orientaciones…”

 

“…el desenvolvimiento de la criminalística y sus proyecciones actuales propugnan el incremento de los recursos científicos y técnicos para luchar contra el delito, el que, conforme acertadamente expresó Alfredo Nicéforo no muere: se transforma, pasando de ambiente en ambiente, de civilización en civilización…”

 

“…en resumen: la criminalística es una disciplina enciclopédica que, al correr el tiempo, reclama de sus cultivadores, mayores y may profundos conocimientos. Por otra parte, debe hacer frente a las irreductibles corrientes del delito, los may recientes avances de la ciencia y la tecnología. De ser necesario, debe dar nacimiento a nuevas ramas que la robustezcan. Solo asì podrá luchar eficazmente contra el crimen, plaga que azota a todos los pueblos, que sigue al hombre como la sombra al cuerpo…”

 

“…las tareas de la criminalística, como las de cualquier otra ciencia, distan mucho de haber llegado a su etapa plena de madurez…”

 

“…un DIA la criminalística. gracias al trabajo de centenares de científicos y técnicos que laboran afanosamente bajo todos los cielos del mundo, proveerá al procedimiento penal de bases validas, fidedignas y operativas, para hacer cada vez may objetiva la difícil tarea de administrar justicia entre los seres humanos…” y concluye el Dr. Moreno González con lo expresado por el Dr. Israel Castellanos: “la criminalística, en ninguna de sus ramas, es arte adivinatorio, magia blanca, ni supercheria, sino una disciplina científica nutrida, sostenida y vigorizada por todas las ramas del saber humano”.

 

Al Dr. moreno gonzalez se debe la atinada resoluciòn de incluir la ciencia de la antropología física en su modalidad forense dentro de la criminalística el dia 2 de enero de 1975, hace 23 años, quedando descartado definitivamente el anticuado concepto de mera tècnica metrica, como fue considerada durante muchos decenios, incluyendose asi la antropología física, dentro del vasto cuerpo de investigaciones de la direcciòn general de servicios periciales de la procuradurìa general de justicia del distrito federal.

 

El doctor Moreno González solicitó asesoría del destacado antropólogo y filósofo, Doctor Felipe Pardinas –ya desaparecido- quien sugirió se invitara al que habla para iniciar formalmente la aplicación de la antropología física en los casos que lo ameritaran.

 

Asi, todo ese mismo lunes 2 de enero de 1975 interviene para dictaminar sobre una cabeza humana y otro residuos corporales semi-esqueletizados, en avanzado estado de descomposición, quedando inconclusa la intervención por que de inmediato fue identificada la victima por las ropas y otras pertenencias asociadas directamente a los despojos humanos, habiéndose entregado estos a los deudos, bajo las reservas de orden legal.

 

Aquí en México, el campo básico de acción de la antropología física forense consiste grosso modo, en la identificación judicial de cuerpos o restos humanos de desconocidos o de difícil esclarecimientos, por el estado de destrucción natural o intencional, debiendo considerar el contexto donde se realizo el hallazgo, aunque en muchas ocasiones no se cumpla este último punto.

 

Cabe insistir que el centro de actividad primordial de la antropología física forense, recae en el esqueleto humano o sus partes que lo constituyen con o sin tejidos o elementos blandos, bien o mal conservados.

 

-Kathleen J. Reichs (1986 p.x) doctorada en antropología por la Northwestern University, en pocas palabras define a la antropología forense como antropología física aplicada, dedicada a la identificación de restos humanos dentro del contexto legal. La antropología forense se enfoca al análisis de restos de sujetos desconocidos, con fines identificatorios. La mayoría de los antropólogos físicos poseen conocimientos de técnicas arqueológicas de campo de gran utilidad y aplicación en el reconocimiento del escenario de los crímenes, como en la recuperación de restos enterrados o de superficie. Además, los antropólogos físicos son generalmente expertos en biología humana; están familiarizados en variabilidad biológica de poblaciones humanas pasadas y presentes. Se debe agregar que aquellos entrenados en osteología tienen excelente conocimiento de la anatomía ósea y de su función. La mezcla de estos y otros conocimientos, conjuntamente a los de diversidad cultural, hacen de la antropología física forense una especialidad única.

 

El antropólogo físico forense pocas veces trabaja solo, ya que su labor para realizarla debe ser interdisciplinaria.

 

La Doctora Reichs, afirma diciendo que los antropólogos físicos forenses son solicitados para intervenir en casos tanto civiles como criminales, homicidios, suicidios, localización de personas extraviadas, desastres masivos, éstos naturales o intencionales.

 

En todas estas instancias es posible estudiar desde esqueletos humanos completos encontrados en las condiciones mas disímbolas hasta solo fragmentos de alguno de los 206 huesos que normalmente los integran.

 

El antropólogo físico forense es solicitado a colaborar, ya sea para excavar, explorar y recolectar en el sitio del hallazgo los materiales óseos humanos, o simplemente para identificar si los huesos encontrados son o no humanos. Interviene si asi lo solicitan para actuar en el laboratorio describiendo exhaustivamente la morfología y morfometría de los restos esqueléticos en proceso de estudio abarcando categorías como edad, sexo, filiación racial y estatura, en busca de una posible identificación que puede incluir el estudio dental en caso de existir las piezas dentarias, asi como la reconstrucción de las partes blandas que recubren no solo el cráneo facial, sino también el neurocráneo.

 

La Ciudad de México, la mas grande del mundo, con su población –en constante aumento- genera abundantes delitos, entre ellos homicidios, algunos con inhumación clandestina, la mayoría con abandono del cadáver, otros con desmembramiento y decapitación, may las perdidas de vida por diversas causas como accidentes imprudencia les, etc., mismos todos ellos se convierten para las autoridades judiciales en elevado numero de averiguaciones previas, sujetas a investigación tanto policíaca como criminalística.

 

Otros aportes óseos humanos, están integrados por los hallazgos de mayor o menor antigüedad, ya que, históricamente, el actual distrito federal presenta cuatro grandes periodos de ocupación humana, como son el prehistórico, el prehispánico, el virreinal y el moderno. Gracias a las obras de urbanización y reorganización, van dejando al descubierto los residuos esqueléticos de las poblaciones desaparecidas, jugando un parel de gran importancia los sitios de inhumaciones de hospitales de época colonial, asi como los cementerios que quedaban fuera de servicios y, los sitios arqueológicos.

 

Al final de 1975, el Dr. Moreno González, entonces director general de servicios periciales de la procuraduría general de justicia del distrito federal, organiza y encabeza una mesa redonda sobre “la identificación de cadáveres mediante el método de superposición fotográfica cara-cráneo con fines identificativos”, participando el propio Doctor Moreno González con el trabajo titulado “aspectos medico-forenses y ciminalísticos del método de superposición fotográfico de cara-cráneo con fines identificativos”. En segundo lugar quedo el Doctor Mario Alva Rodríguez, con su ponencia titulada “Aspectos anatómicos del método de superposición fotográfica cara-cráneo con fines identificativos. En tercero y ultimo lugar fue la presentación del trabajo intitulado “aspectos antropológico físicos del método de superposición fotográfica cara-cráneo con fines identificativos”, a cargo del autor de esta líneas. Los 3 trabajos presentados se publicaron en la revista “criminalia”, de la academia mexicana de ciencias penales, año XL, nos. 5-12, México 1974.

 

Solo por los títulos de las aportaciones de los 3 trabajos señalados, es posible apreciar la importancia de la cabeza en los procesos identificativos y de individualización, ya que en el extremo cefálico se encuentran el mayor numero de rasgos, tanto óseos como de elementos blandos y por lo mismo infinita variabilidad de los mismos por sus posibles recombinaciones.

 

La configuración cefálica en general, no solo se debe a las partes blandas, sino a la estructura ósea que estas recubren, siendo su morfología normal hereditaria.

 

A este respecto, el extremo cefálico posee una variabilidad extrema en su conjunto, debido a sus numerosos componentes.

 

Sin embargo, un análisis metódico de la cabeza, antropológicamente hablando, induce a revisar aspectos fundamentales dentro del proceso identificatorio forense.

 

Es asi como deben considerarse los siguientes aspectos: edad al momento del deceso, determinación sexual y afinidad racial. Se excluye la estatura y otras variables por que en estas líneas solo se tiene previsto considerar el extremo cefálico en el individuo adulto.

 

Se recuerda que para las estimaciones de edad, sexo y afinidad racial, es deseable contar con el esqueleto completo, en su defecto con la pelvis o por lo menos con uno de los iliacos y obviamente con el cráneo y su mandíbula.

 

Edad:

 

El calculo de la edad al momento del deceso contando solo con el cráneo y su mandíbula, resulta difícil por la notable variabilidad de la cabeza ósea del adulto. a través del tiempo, muy destacados investigadores han desarrollado técnicas de las mas simples a las mas complejas, siendo las menos erróneas las que se refieren al estado de cierre de las suturas craneales, conjuntamente con el desgaste dentario, quedando el resultado sujeto a la experiencia del investigador (Iscan, 1993, p.4), debiendo darse la edad en décadas. Puede sugerirse el método desarrollado por Meindi y Lovejoy, (1985).

 

También aunque no muy de fiar, se recomienda para determinar la edad consultar la figura 1 en Iscan, 1993, p. 73, sobre grados de abrasión dental. sin embargo sigue siendo útil considerar hechos como el adelgazamiento en casos de edad avanzada de las paredes y bóveda  craneanas, asi como, para considerar un cráneo como adulto cuando se encuentra totalmente sinostosada la sutura esfeno basilar, que inicia, mas o menos, su cierre a los 18(¿) y termina alrededor de los 25 años de edad. Otro carácter es la pérdida natural ante mortem de piezas dentarias y reabsorción de los respectivos alvéolos.

 

Determinación sexual en cráneo

 

El sexamiento en cráneo, careciendo de los huesos que integran la cintura pélvica, puede alcanzar un porcentaje positivo entre 80% y 90%, esto se debe al grado de dimorfismo sexual que se aprecia en las distintas poblaciones pasadas y presentes del orbe.

 

Pero en la práctica intensa y continua de manejo de cráneos es posible reducir el error de apreciación de caracteres sexuales secundarios presentes en los casos de estudio, siguiendo una serie de observaciones morfoscópicas y morfométricas (Novotny et. al., 1993, pp. 84-86). Una de las tablas presentadas pp. 84 y 85, muestra el dimorfismo sexual por grados de hiperfeminidad, femenino, indiferentes, masculino e hipermasculino.

 

Afinidad racial

 

La determinación de afinidad racial en cráneo descansa de manera total en la experiencia del antropólogo físico que debe conocer las características especificas del cráneo cerebral, esqueleto facial y dentición) El Najjar, 1978, pp. 72-75; Ubelaker, 1994, p. 119-121: Iscan, 1993, pp. 76-80), de los grupos humanos mayores negroides, caucasoides y mongoloides (incluidos indios americanos).

 

Enseguida se da una relación resumida de los principales rasgos que caracterizan a cada uno de estos tres grupos humanos mayores:

 

Grupo negroide

 

Frente vertical abombada, cráneo en general paidomórfico, con líneas de inserción musculares ligeras. El hecho más sobresaliente del cráneo negroide es la ausencia de bordes inferiores definidos de abertura piriforme o nasal, hecho que no se observa entre caucasoides o mongoloides. Estos canales o “guttered nasal silis”, son persistentes aun en casos de mestizaje con los otros dos grupos humanos mayores. Otro hecho común en grupos negroides es el prognatismo facial y alveolar. A veces este prognatismo se encuentra aunque en mucho menor grado entre indios americanos. En caucaoides casi nunca se aprecia este rasgo. Las orbitas negroides tienden a ser cuadradas, el paladar es aproximadamente rectangular y o angosto. El índice craneal horizontal tiende a ser dolicoide. Muchos cráneos presentan ligera depresión post-coronal.

Grupo caucasoide

 

Los cráneos se caracterizan por presentar pómulos muy retraídos dando una apariencia facial a punta. La abertura nasal es muy angosta con bordes inferiores cortantes. El paladar es relativamente angosto y algo triangular. Las suturas maxilomalares tienden a ser curvadas. El metopismo es más numeroso en este grupo que en los otros dos. Las orbitas tienden a ser redondeadas. La nariz nasal en su depresión es bien marcada a tal grado que los bordes superiores de ambos huesos nasales parecen desaparecer bajo la notable proyección de la glabela. Esto es típico en sexo masculino de europeos del norte. La cara es ortognata. Marcas de inserción muscular notables.

 

Grupo mongoloide

 

El cráneo es más redondeado que largo. Las inserciones musculares pueden ser marcadas o débiles. La cara es plana por la notable proyección anterior de los pómulos o malares. El rasgo diagnostico de los grupos mongoloides es la presencia de incisivos centrales superiores tipo pala o sean rebordes de esmalte en la superficie lingûal desarrollados verticalmente hacia los lados medial y distal. Esto ocurre raras veces en los otros grupos mayores.

 

Las características de cada uno de los grupos humanos mayores ya mencionados, en realidad se ven atenuados y entremezclados por el mestizaje, fenómeno que cada DIA es mayor a nivel mundial, mismo problema que milenios atrás ya existía, aunque en menor grado.

 

Cubiertos los pasos anteriores ya descritos, o sea, opinar si el cráneo es de adulto, edad al momento del deceso, sexamiento y filiación racial, se procede a iniciar el paso de individualización ya sea reconstruyendo las partes blandas tridimensionalmente o en planos bidimensionales –frente y perfil izquierdo preferentemente. o si el cráneo aun presenta residuos o adherencias de partes blandas, emplear ya no la fotografía sino los rayos x y obtener en uno o en otro caso los contornos de las imágenes y proceder con las amplificaciones a tamaño natural para realizar la reconstrucción de las partes blandas considerando la edad, el sexo y la filiación racial, con la invaluable ayuda de los peritos en anatomía facial, del escultor y/o del perito en retrato hablado, bajo la estricta supervisión del antropólogo físico forense.

 

En caso de existir una o varias fotografías en vida de los desaparecidos, proceder si están de frente, de perfil o de ¾ de perfil a amplificarlas a tamaño natural para iniciar la superposición y estudiar si existe o no concordancia de estos contornos con los del cráneo.

 

En los países industrializados se han diseñado los mas complejos aparatos electrónicos automatizados para obtener reconstrucciones céfalo-faciales lo más apegadas a la realidad. Incluso existe un aparato que partiendo del cráneo autentico saca en material plástico una replica del original para trabajo sin temor a destruir el original.

 

La experiencia mexicana data de hace 24 años cuando fue aceptada la antropología física como parte de la superciencia que es la criminalística, creándose además la academia mexicana de criminalística a instancias del Dr. Rafael Moreno González, apoyado por el Dr. Mario Alva Rodríguez, quienes invitaron al que habla para formar parte tanto del cuerpo de investigadores como de la propia academia mencionada, reformándose métodos y técnicas, habiéndose aceptado el sistema identificatorio bidimensional, no solo por su bajo costo sino mas bien por los exitosos resultados en cuanto a individualización identificatoria además de ser un tratamiento manos tardado que el escultórico.

 

Aquí en México empleamos la telefotografía de 35 mm., con lentes de 135mm., de distancia focal a 1.80m., del objeto y, cuando se hace necesaria la teleradiografía a 4.00m., de distancia para eliminar el efecto cónico de proyección.



Temario



1.0 ANTROPOLOGÍA FÍSICA Y SU APLICACIÓN LEGAL

  • ANTECEDENTES HISTÓRICOS EN EL MUNDO.
  • ANTECEDENTES EN MÉXICO.

2.0 DEPARTAMENTO DE IDENTIFICACIÓN HUMANA

3.0 CONCEPTO DE IDENTIFICACIÓN FORENSE

3.1  CONCEPTO DE IDENTIDAD E IDENTIFICACIÓN

4.0 SISTEMAS DE IDENTIFICACIÓN HUMANA

4.1 ANTECEDENTES.

4.2 INTRODUCCIÓN A LOS SISTEMAS DE IDENTIFICACIÓN.

4.3 USO Y APLICACIÓN DE LOS SISTEMAS DE IDENTIFICACIÓN

4.4 OBSERVACIÓN INDIVIDUALIZACIÓN Y CONFRONTA

5.0 FICHA DE IDENTIFICACIÓN AM-2 PARA PERSONAS EXTRAVIADAS O AUSENTES.

6.0 FICHA DE IDENTIFICACIÓN POST-MORTEM EM-2 PARA CADÁVERES DESCONOCIDOS.

7.0 POSICIONES ANATÓMICAS

8.0 FOTOGRAFÍA FORENSE IN SITU.

9.0 RECOLECCIÓN DE LA EVIDENCIA ÓSEA

10.0 MÉTODOS PARA DETERMINAR ESPECIE

10.1 MÉTODO ANATÓMICO

10.2 MÉTODO HISTOLÓGICO

10.3 MÉTODO OSTEOLÓGICO

10.4 MÉTODO INMUNOLÓGICO

11.0 TRABAJO PERICIAL INTERDISCIPLINARIO

12.0 DESCRIPCIÓN Y DISCRIMINACIÓN DE LESIONES EN EL TEJIDO ÓSEO ANTEMORTEM Y POSTMORTEM.

13.0 LEVANTAMIENTO DE RESTOS ÓSEOS CARBONIZADOS Y CALCINADOS

14.0 TÉCNICAS DE LIMPIEZA DE RESTOS ÓSEOS

15.0 DETERMINACIÓN DE SEXO MORFOLÓGICA Y MÉTRICAMENTE

15.1 CRÁNEO CAPACIDAD CRANEAL DIRECTA E INDIRECTA

15.2 MANDÍBULA

15.3 ATLAS

15.4 PELVIS

15.5 HUESO SACRO

15.6 FÉMURES

16.0 DETERMINACIÓN DE LA EDAD FISIOLÓGICA EN RESTOS

17.0 FONTANELAS

17.1 SUTURA MERÓPICA

17.2 SUTURA ESFENOBASILAR

17.3 ÓRGANOS DENTARIOS

17.4 DESGASTE DENTARIO

17.5 ANGULO MANDIBULAR

17.6 EPÍFISIS

17.7 SÍNFISIS PÚBICA

17.8 ZONA PREARICULAR

18.0 DETERMINACIÓN DE LA TALLA EN HUESOS LARGOS COMPLETOS

19.0 DETERMINACIÓN DE LA TALLA EN HUESOS LARGOS INCOMPLETOS, FRAGMENTADOS Y CALCINADOS

20.0 DETERMINACIÓN DE LA ESTATURA EN BASE A LOS DIÁMETROS DE LOS ÓRGANOS DENTARIOS

21.0 PUNTOS CRANEOMÉTRICOS ABREVIATURA Y LOCALIZACIÓN

22.0 ÍNDICES FACIALES Y CRANEALES

22.1 SISTEMAS DE IDENTIFICACIÓN ANTROPOLÓGICA

22.2 IDENTIFICACIÓN DE RESTOS ÓSEOS POR MÉTODOS DE SOBREPOSICIÓN FOTOGRÁFICA CARA-CRÁNEO

22.3 IDENTIFICACIÓN DE RESTOS ÓSEOS POR MÉTODOS RADIOLÓGICOS

22.4 RECONSTRUCCIÓN ESCULTÓRICA FACIAL MANUAL Y VIRTUAL

23.0 RECONSTRUCCIÓN FACIAL PLÁSTICA (ESTHER DE CIANOACRILATO)

24.0 ANÁLISIS DE CASOS

25.0 FOSAS COMUNES Y EXHUMACIÓN

 

Evaluación

Curso teórico y práctico 44 hrs. 11 sesiones de 4 hrs.

 

Derecho a examen asistencias mínimo 90% entregas de controles de trabajo y traducción de artículos en ingles.

 

Examen teórico practico

 

Material mínimo necesario

Cámara fotográfica reflex

Vernier de plástico

Curvigrafo

Guantes de látex

Papel América

Calculadora de bolsillo

Soporte de madera

Yeso cerámico

5 kilos de plastilina

 

 

Bibliografía

 

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